El problema que tiene el mal denominado Hospital de Alto Hospicio es el problema que tiene todo Chile, un país que sufre con la incapacidad de gobernabilidad que tiene la Concertación en todo ámbito de cosas, porque ya no debiera sorprender ni debiera ser novedad alguna el hecho de que lo que se prometa o se planifique, no resulte, atendido a que estamos acostumbrados a que los proyectos sigan siendo proyectos, a que las promesas sigan siendo promesas y a que en definitiva, no haya capacidad de decisión ni ninguna posibilidad de concreción efectiva de los proyectos.
Ahora ¿Es la unidad sanitaria, llamada hospital de Alto Hospicio, un verdadero hospital? La verdad es que ebiéramos concluir que no es un hospital, porque jamás se va a operar en él y jamás se traerán a la vida a hospicianos, puesto que ni siquiera va a estar habilitado para ser una maternidad, por lo que se seguirá contando con hospicianos que tendrán certificados de nacimiento de Iquique.
Entonces, que no se haya inaugurado dentro del plazo fijado un hospital que no es, una maternidad que jamás será, es obviamente un chiste más de los que estamos viviendo, es decir, soluciones que no lo son, y en definitiva, promesas que nunca se cumplen.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario